Viaje de placer por la Toscana francesa

Presupuesto

Alojamiento, a partir de 80 €/noche para 2 personas

Temas

  • Cultura y patrimonio arquitectónico
  • Gastronomía y buen vivir
  • Pueblos y bastidas
  • El viñedo de Gaillac

el mejor momento

Primavera, Verano, Otoño, and Invierno

duración

5 días

Desde Albi, la ciudad roja, hasta los viñedos de Gaillac, pasando por la bastida encaramada de Cordes-sur-Ciel cuyo nombre le hará soñar, este viaje fabuloso es una invitación a disfrutar de la serenidad y las experiencias compartidas en un entorno que evoca un modo de vida apacible y los más bellos paisajes de Italia.

Albi y la Ciudad Episcopal

Después de llegar a Albi a última hora de la mañana, un paseo con aperitivo por el casco histórico es lo más indicado para ir abriendo boca de lo que le espera por la tarde. Paseando por el laberinto de calles medievales, se detendrá a comer en el restaurante Le Lautrec para descubrir una de las especialidades del Tarn: el cassoulet con bacalao.

Después de esta copiosa comida, comenzará su recorrido por la ciudad episcopal de Albi, declarada patrimonio mundial de la Unesco, con una visita al Palacio de la Berbie, sede del Museo Toulouse‑Lautrec y luego a la catedral de Santa Cecilia, obra maestra del arte gótico meridional y el mayor monumento de ladrillo del mundo.

Por la noche, cenará en La Table du Sommelier que ofrece una variada carta de vinos de Gaillac y Languedoc de gran calidad, ya que los sumilleres visitan en persona las propiedades para descubrir sus perlas raras. Además, todos los vinos de la carta están a la venta para llevar.

Su alojamiento para pasar la noche también será singular, ya que le sugerimos el Alchimy, un encantador hotel familiar de estilo Art Decó situado en pleno corazón de Albi.

El mercado cubierto de Albi: un templo del buen comer

Por la mañana le recomendamos que se dé una vuelta por el mercado cubierto para comprar las especialidades del Tarn como el melsat (charcutería a base de despojos –melsat significa "bazo" en occitano), las bougnettes, la charcutería y los quesos de Lacaune, los millas y el poumpet de postre... Solo con pronunciar su nombre se le hace la boca agua, ¿verdad? Desde allí, podrá volver a perderse por las callejuelas del casco antiguo, desde el claustro de San Salvy hasta el Tarn, que cruzará por la flamante pasarela, a 30 metros por encima del río, y que ofrece una vista totalmente inédita del casco histórico.

A mediodía, podrá hacer un pícnic a orillas del Tarn para contemplar el trasiego de gabarras (embarcaciones de fondo plano) que llevan a los veraneantes de minicrucero (opcional si tiene tiempo).

En Cordes-sur-Ciel: descubrimiento de una región vitivinícola

Tras esta colación, el Tarn le ofrece otra gran sorpresa: el pueblo encaramado de Cordes-sur-Ciel el pueblo favorito de los franceses en 2014 y la reciente localización (en 2019) de la película "Remi: Un niño sin familia".

En el corazón del pueblo, no se pierda la bodega Cave Saint Michel, ya que el responsable conoce personalmente a todos los productores de la región. Además, su oferta es muy amplia y los precios son muy asequibles. En función de sus gustos, sabrá recomendarle el vino perfecto. También puede buscar tiendas que vendan la especialidad del pueblo: los deliciosos croquants de Cordes (unas galletas ligeras de almendra).

De camino hacia el Château de Salettes, un hotel spa de 4* situado en el corazón de los viñedos de Gaillac, donde cenará y pasará la noche, también podrá hacer un alto en el Domaine de Brousse –para una degustación de vinos de Gaillac.

¿ Lo sabía ?

Como anécdota sepa que el Château de Salettes era una de las numerosas propiedades de la familia del pintor Henri de Toulouse-Lautrec. Transformado en un hotel con encanto, con amplias habitaciones y una decoración elegante y de diseño, el castillo se alza entre un mar de viñedos de Gaillac y disfruta de un entorno encantador. En cuanto al restaurante del castillo, es uno de los mejores del Tarn.

Castelnau de Montmiral y los viñedos de Gaillac

Dedicará la mañana a visitar el Château de Mayragues, productor de vinos ecológicos procedentes de viñedos cultivados con métodos biodinámicos desde hace más de 20 años, y luego pondrá rumbo a la bastida de Castelnau de Montmiral para dar un paseo por el pueblo y comer allí. Esta jornada de enoturismo continuará en Senouillac, siempre en el corazón de los viñedos de Gaillac, donde se alojará en las habitaciones de huéspedes La Vigneronne.

Pero antes de cenar y retirarse a descansar, su anfitrión le estará esperando:

  • Para participar en un taller de cocina dirigido por Cyril, antiguo chef, que solo compra a los productores de la zona y con el que preparará platos locales que luego disfrutará en la mesa de huéspedes para la cena; o
  • Para subirse a una de las bicis de la propiedad y recorrer los viñedos.

¿O prefiere simplemente holgazanear junto a la piscina y disfrutar del spa?

En Gaillac: senderismo y cocina refinada

Con la cesta del almuerzo preparado por el establecimiento, se dirigirá a Gaillac para realizar la ruta de senderismo "Les Hauts de Gaillac" y descubrir el viñedo desde otra perspectiva (la ruta dura 5 horas pero se puede acortar).

Para su velada, nuestros expertos le recomiendan una cena de lo más inusual en Cuisines sans Dépendance, es decir, en el propio domicilio de uno de nuestros mejores chefs: Yannick Delpech.

El concepto consiste en que un chef con estrella le recibe en su casa y les ofrece, a usted y a los demás invitados, un menú único compuesto de una selección de maridajes de platos y vinos. La dirección se facilita 1 hora antes de la cena.

Para pasar la noche hemos seleccionado para usted la habitación de huéspedes Delga, una mansión de ladrillo, típica de la región, con una piscina y un patio acogedor.

Gaillac

La Maison des Vins de Gaillac

Tras un desayuno ecológico en la habitación de huéspedes, terminará su viaje de placer con una visita a la Maison des Vins de Gaillac, una parada obligada antes de marcharse.

Más información

¿Cómo llegar?

  • En coche: a 1h de viaje desde Toulouse por la autopista A68. A 2h45 desde Montpellier por la A75 y la D999
  • En tren: 1h de trayecto directo desde Toulouse, 3h desde Montpellier.
  • En avión: desde el aeropuerto internacional Toulouse-Blagnac o desde el aeropuerto de Castres (conexión con el aeropuerto Paris Orly-Castres Mazamet).

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